Quienes Somos

Somos un equipo dedicado a intervenir los problemas de lenguaje en niños y adultos utilizando un enfoque integral y personalizado.

El propósito principal de la institución es entregar un servicio de terapias que cuente con la calidad y eficiencia, garantizando los aprendizajes en nuestros pacientes.

Entendemos que un óptimo nivel de lenguaje de acuerdo a la edad, implica por una parte pronunciar correctamente todas las letras del español y por otra organizar mentalmente un mensaje nítido y de contenido funcional.

Es por esto que nuestras terapias tienen un enfoque cognitivo-lingüístico inmerso en un trato fundamentalmente humano.

Para compartir...

En mi proceso personal de aprendizaje como terapeuta, he descubierto de forma teórica y empírica, una gama extensa de bibliografía, entre las cuales se encuentran distintos libros, pláticas, congresos e investigaciones, que quisiera sintetizar y compartir.

El objetivo de esta sección, es construir un interés comunitario en quienes rodeamos a una persona cuya situación implique una dificultad en el lenguaje.

Hoy quiero iniciar comentando a dos autoras: Adele Faber y Elaine Mazlish, las cuales supieron reflejar de forma nítida, ciertas problemáticas a la hora de comunicarnos con nuestros niños. Elas plantean en su libro "Cómo hablar para que los niños escuchen y cómo escuchar para que los niños hablen", la importancia de entender emocionalmente a los niños y cómo nuestras palabras determinan su comportamiento.

De su libro logran desprender múltiples y prácticos consejos, cimentados en que "cuando los niños se sienten bien, se comportan bien"y esto se genera a medida que aceptamos tanto sus sentimientos positivos como los negativos, aspectos que a mi parecer, son fundamentales para establecer una buena comunicación.

De esta forma se recomienda:
1. Escuche con toda atención qué dicen los niños y evitar responder con preguntas, consejos, largas explicaciones y negación de sentimientos.
2. Acepte sus sentimientos con una palabra..tipo "Oh"..."mmm"..."Ya veo"
3. Déles un nombrea los sentimientos de sus hijos.
4. Concédales sus deseos en la imaginación.

Primer ejemplo, en la casa, el niño comenta lo que le sucedió en al escuela:

Niño: Papá, Matías me dio un empujón y entonces...me siento mal porque.... Papá: No pasa nada, hijo... no te alteres tanto.

La respuesta del padre tiende a negar los sentimientos de su hijo. Para evitar esta situación, se sugiere interrumpir por un breve momento las actividades, mirarlo atentamente y otorgarle ciertas expresiones de comprensión tales como "si, ya veo, me imagino que se sintió muy feo" o "mmm" y continuar escuchando hasta que termine de contar su experiencia.

Saludos cordiales.

Nuestras Especialidades...

¿Por que nosotros?

  • 1.

    Detectamos las dificultades de lenguaje en la primera sesión de valoración.

  • 2.

    La metodología es grupal y/o individual.

  • 3.

    Contamos con precios accesibles.

  • 4.

    Ubicación céntrica.